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Draco:

El teléfono cayó de mis manos al escuchar la última palabra de Elizabeth, me importaba poco haber escuchado un ruso perfecto, lo que me importaba era lo que había dicho ella.

Que había sido Fausto, que el la entregó a Arnold.

Maldita sea.

Ahora tiene sentido, el porqué no llego nadie más, era para darme la advertencia de que se habían llevado a mi mujer y a Sabrina.

—Traiganme a Fausto ahora —dije—, lo quiero aquí ¡Ahora! —alce la voz.

Seis de mis hombres fueron por Fausto al hotel en dó
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