90. El heredero Alfa
90 Omnipresente
El llanto del bebé rompió el silencio de la habitación como un eco que trajo consigo una oleada de alivio y emoción. Todos los presentes, ansiosos y expectantes, soltaron un suspiro de alivio al escuchar el sonido que confirmaba que todo había salido bien, que el bebé ya estaba aquí.
—¡Es un varón! —anunció Santa con una amplia sonrisa, mientras sostenía al pequeño con cuidado y lo envolvía en una manta.
En la cama, Adara, agotada, pero radiante alzó una mano débilmente.
—Mamá,