76. De alta
76 Adara
A la mañana siguiente Adara se sentía significativamente mejor, el doctor pasó hacer sus rondas antes de irse a descansar y le dijo que todo estaba bien.
Ambos alfas dormían en sus formas de lobo en el suelo con unas mantas que las enfermeras les habían conseguido.
—¿Por qué no fueron a casa? —pregunta Adara.
—No te íbamos a dejar sola y preferimos enviar a tu madre a descansar —se encogió de hombros Alaric.
—Aunque, su nuevo novio puede que hiciera que no durmiera nada —Mason meneó la