75. ¿No comes?
Santa
—La mujer preciosa de la cafetería —contestó el hombre.
—¿Se conocen? —indaga Mason con su mirada aguda puesta en mí.
—No
—Sí
Respondimos al mismo tiempo y mis mejillas se pusieron del color más rojo intenso que puede existir en la vida.
—Okey —dijo Mason divertido por la situación intuyendo algo que no hay.
—Puedo irme sola —dije de repente no queriendo compartir espacio con el hombre
—No te vas a ir sola, ha habido muchos ataques de vampiros en la zona y los pícaros están volviendo a jo