21. Visita Express
21 Alaric
A la mañana siguiente manejé tan rápido como pude, necesitaba ver con mis propios ojos que está bien, que tiene todos los cabellos en su lugar.
A pesar de que estaba a kilómetros de distancia pude sentir su sufrimiento en carne propia, experimenté cada dolor y angustia que ella sintió, era tanto así que tenía ganas de vomitar solo de volver a recordarlo.
—No necesitabas venir, hijo —me recibe el alfa Ulises afuera de la casa grande— ya la atendimos y está respondiendo bien.
—Sí, eso e