—No me veas con esa cara —suplicó, con voz contenida—. Solo digo la verdad.
La incredibilidad me invadió por completo. Estaba segura de que lo veía con asombro y duda. Con interés y miedo. Donovan ni siquiera parecía consciente de lo que había dicho, como si fuera el acto más natural del mundo para él.
Sus palabras quedaron flotando en el ambiente, incluso anulando todo el ruido del bar a nuestro alrededor.
¿Cómo es que podía decirme que era importante para él? Yo solo era una humana más, una c