—Juliette...
—¿Sí? —mis ojos se mantuvieron cerrados, pero estaba despierta y alerta.
—Justin insiste en querer preparar el desayuno.
—¿Qué?
Abrí los ojos de golpe, arrepintiéndome al instante. Maldita luz. El dolor de cabeza me recibió al instante, pero mis alertas sonaban en mi mente.
La mirada preocupada de Jake me recibió. Busqué por la habitación, solo para encontrar que éramos él y yo los únicos ocupantes.
Me levanté de un salto, corriendo hacia el pasillo. Mocoso insolente. ¿Qué le hacía