No lo pensé dos veces.
Salí del bar sin siquiera dar aviso de que algo estaba pasando, apenas y dejando el delantal en algún lugar cercano a la puerta. Rick intentó preguntarme si todo estaba bien, tomándome del brazo. Ni siquiera le dije nada, pero pareció entender que algo malo estaba pasando, pues me dejó ir sin hacerme más preguntas. No tuve tiempo de agarrar el gas pimienta, ni siquiera de quitarme el uniforme.
Tenía que llegar con mis hermanos. No me llamarían si solo estuvieran jugando a