Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de diez años a su lado, siempre apoyando a Félix en todo, ayudándolo a llegar a lo más alto del poder en la mafia, yo era su mano derecha, la persona en la que más confiaba. Pero lo que nunca imaginé era lo que él había hecho a mis espaldas. Tomó nuestra isla, la que habíamos logrado con tanto trabajo y astucia, y le dio el nombre de mi mejor amiga, Lilian. La razón era tan cruel como desgarradora: ella estaba gravemente enferma, y su último deseo había sido casarse con Félix en esa isla que ahora llevaba su nombre. Félix, en su afán por guardar el secreto, les prohibió a todos que me dijeran la verdad. Pero lo que él no sabía era que Lilian, en todo momento, me iba contando, prácticamente en vivo, cada detalle de aquella farsa. Esa misma noche, lloré tanto que perdí la noción de lo que sucedía, mientras Félix pasaba la noche con Lilian, en la isla, sin importarle nadie más. Mientras yo, destrozada, yacía en un charco de sangre, luchando por respirar, él estaba junto a Lilian en el hospital. Por esto, cinco días después, acepté la propuesta de matrimonio de Harold, el rey de la mafia.
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Con fecha: 11/01/2023
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Prefacio
Valeria Anderson echó un vistazo a su reloj de pulsera, estaba llegando tarde a su cita con Derrick Phillips, su novio desde hacía tres meses.
Valeria se mordió el labio, ella aún no podía creer que el chico más popular del salón le hubiese pedido que fuera su novia y, no es que fuera fea, porque no lo era, pero en dos años no se había interesado en ninguno de los chicos del salón. El hecho había hecho levantar varios tipos de comentarios mal intencionados, ella nunca prestó atención a ninguno de ellos, lo que la gente opinara de ella, realmente le tenía sin cuidado, pero desde que Derrick le había pedido una oportunidad, las cosas habían cambiado.
—¿Qué pasa? ¿Por qué no avanzan? —preguntó a nadie, presionando el claxon.
Valeria movió los dedos impaciente, preguntándose ¿cuánto tiempo más iba a estar metida dentro del auto? Estaba a quince minutos del departamento de Derrick y no quería llamarlo, lo último que deseaba era quejarse por haberse quedado atrapada en la hora pico. Lamentándose no haber tomado en cuenta que era viernes por la noche.
El sonido de su móvil le hizo apartar la mirada de su reloj, mientras miraba el identificador de llamadas.
—Aló —respondió el ver que se trataba del número de su amiga, Zoe.
—¿Dónde estás?
—Voy al departamento de Derrick, ¿por qué? —cuestionó, mientras respiraba al ver que los autos empezaban a avanzar.
—Será mejor que te desvíes, Derrick no está en su piso.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó frunciendo el ceño.
—Por favor, Valeria, hazme caso y vuelve al piso —pidió Zoe.
Sin embargo, Valeria no viró cuando tuvo la oportunidad y continuó su camino al piso de su novio.
—Te llamaré, luego —dijo, cerrando la llamada.
Quince minutos más tarde, finalmente estacionó en el sótano del edificio en Park Avenue, activó la alarma de su auto y salió corriendo, con los planos de su nuevo proyecto en manos.
Valeria esperó a que las puertas del ascensor se abrieran, estaba nerviosa y ni siquiera sabía la razón, quizá porque estaba llegando tarde o por la propuesta que deseaba hacerle esa noche.
Ella salió con más confianza de la que en realidad sentía, estaba por llamar a la puerta de Derrick, fue entonces, que se dio cuenta de que estaba entreabierta, lo que le causó cierta preocupación, por lo que entró sin llamar, un error que no volvería a cometer en toda de su vida.
Valeria se quedó de piedra al escuchar la voz de Dylan.
—¿Se puede saber cuáles son tus intenciones con Valeria? —preguntó el hombre.
Valeria y Dylan eran amigos desde que ella tenía quince años, sus padres eran socios y amigos, pero lo que no entendía era lo que Dylan hacía allí.
—Lo que ocurra entre Valeria y yo no es tu asunto Harris —pronunció Derrick con molestia.
—Te equivocas, todo lo que ocurra con Valeria me preocupa y quiero que sepas, que no voy a permitir que sigas jugando con ella, ¿hasta dónde quieres llegar con esta m*****a apuesta? —inquirió.
Valeria abrió los ojos como platos, sin entender lo que Dylan decía. «¿Apuesta? ¿Quién había apostado?»
—Basta, Dylan, lo que Derrick y Valeria tengan no es asunto tuyo —intervino Archer, el mejor amigo de Derrick.
—Son unos miserables, Valeria no se merece que la engañes de esta manera. ¡Sé hombre y rompe con ella! —lo retó.
—¿Crees que voy a dejarte el camino libre? —cuestionó Derrick adivinando las intenciones de Dylan, pues él estaba enamorado de Valeria. Su orgullo de hombre le hizo decir palabras que más tarde lamentaría.
—Tú no la quieres —refutó Dylan.
—Por supuesto que no, Valeria es un bonito pasatiempo, pero lo nuestro no tiene ningún futuro, nuestros padres son acérrimos enemigos en el mercado de la construcción —dijo haciendo una pausa.
Valeria sintió como si le hubieran echado un baldazo de agua fría, sus manos se apretaron sobre los planos que tenía en las manos, arrugándolos sin piedad.
—¿Entonces vas a terminar con ella? —preguntó Dylan esperanzado, el muchacho había corrido al edificio de Derrick apenas se había enterado de que estaba jugando con Valeria.
—Por supuesto, ya tengo lo que quería de ella —pronunció Derrick con arrogancia. Una arrogancia que rompió más el corazón de Valeria.
—¿Te acostaste con ella? —preguntó y Valeria ya no supo de quién de los dos era la voz, porque estaba pendiente de la respuesta de Derrick, esperando que él no respondiera, pero sus esperanzas se fueron al traste cuando él habló.
—Sí, me acosté con ella —aseguró y Valeria pudo adivinar la sonrisa en su voz. Lo conocía bien. ¡Tan malditamente bien! tanto que dolía…
—¡¡¡Derrick!!! —gritó Valeria al salir del shock en el que se encontraba.
El rostro del muchacho cambió al ver a Valeria parada justo delante de él, como si ella fuese un fantasma.
—¿Una apuesta, Derrick? —preguntó, negándose a creer que el hombre de quién se había enamorado la había engañado.
—Valeria. —Dylan intentó acercarse a ella, pero Valeria dio un paso atrás.
—Relájate, Val, ¿no creíste que Derrick iba en serio contigo o sí? —preguntó Archer, queriendo ayudar a su amigo.
—No te pregunté a ti —refutó Valeria, tratando de no llorar. Haciendo un esfuerzo porque el nudo que sentía en su garganta no la ahogara.
—Dile la verdad, Derrick, dile que solo fue una apuesta y termina con esta farsa de una buena vez —insistió Archer.
—¿Derrick?...
—Lo siento Valeria, pero es verdad, todo fue por una apuesta y tú sabes que a mí no me gusta perder…
El golpe de una bofetada se escuchó en el sitio y el silencio que le siguió fue sepulcral.
Valeria miró a Derrick con un profundo resentimiento, como nunca imaginó que podría hacerlo.
—¡Vete al diablo, Derrick! —gritó enojada antes de girarse y salir corriendo del piso, de aquel lugar donde Derrick Phillips le había hecho el amor y donde también le había roto el corazón.
Fácilmente estará contento y sosegado el que, de verdad, tiene la conciencia limpia. (Thomas De Kempis).
Al día siguiente de nuestra boda, Harold tuvo que irse fuera del país por unos asuntos familiares. Hoy, después de una semana sin verlo, por fin regresó y no pude evitar ponerme un poco nerviosa.Estaba sentada en la cama, jugando con el borde de las sábanas. Desde el baño, el sonido del agua me envolvía, y al poco rato, Harold salió lentamente, con la toalla colgando de su cintura. Su cuerpo, con esa abdominal tan definida, era... simplemente irresistible.Me miró desde arriba, y al ver mi cara roja de vergüenza, dio una risa baja.—¿Te gusta? —dijo con una voz grave, llena de una seducción casi palpable.Justo cuando iba a decir algo, Sus labios me callaron, y su lengua se enredó con la mía, recorriéndome de estremecimiento. En un abrir y cerrar de ojos, me tumbó sobre la cama, y su beso descendió por mi mandíbula, mi cuello, y poco a poco bajó más.Con un movimiento rápido, rasgó mi pijama, levantó mis piernas, y su cuerpo se unió al mío con una fuerza que no esperaba.—Vamos... qui
El día de la boda, la mansión privada más exclusiva de Manhattan se convirtió en un verdadero cuento de hadas, deslumbrante y llena de magia. Cientos de invitados, figuras clave y miembros influyentes de diferentes familias, se reunieron en un ambiente de opulencia. Por todas partes, mercenarios vestidos de negro permanecían atentos, listos para actuar ante cualquier imprevisto.Cuando la ceremonia comenzó, tomé el brazo de mi padre y empecé a caminar lentamente por la alfombra roja. Harold me esperaba al final del pasillo, impecable en su traje negro hecho a medida. Su mirada, intensa y profunda, no se desvió de mí ni un solo segundo.El trayecto desde la entrada hasta el altar no duró más de unos pocos minutos, pero para mí, el paso de una relación equivocada a estar al lado del verdadero amor fue un viaje de diez largos años.Harold se arrodilló frente a mí, abrió la caja del anillo, y el enorme diamante brilló con fuerza bajo las luces del salón.—Sylvie, ¿quieres casarte conmigo?
Cuando regresé a casa, Nora no pudo esperarse ni un segundo. Comenzó a contarme todas las locuras que esos dos imbéciles habían hecho.Cuando Lilian estuvo a punto de ser echada, le hizo una última pregunta a Félix.—Félix, ¿por qué no aceptas que ya te enamoraste de mí? Si no me quisieras, ¿por qué me prestas tanta atención? ¿Por qué te preocupas por mí, me cuidas? ¡incluso te casaste conmigo!Félix la miró, lo encontró ridículo y le soltó la verdad sin rodeos:—Te cuido porque Sylvie me dijo que eres su amiga. Te ayudé solo para que ella estuviera tranquila. Si no fueras su amiga, ¿crees que me importaría siquiera mirarte?Al escuchar esto, Lilian abrió los ojos como platos y comenzó a negar con la cabeza, fuera de sí. Se lanzó sobre Félix, agarrándole el cuello de la camisa con ambas manos, riendo a carcajadas con los ojos inyectados en sangre, mientras decía entre risas:—¿De qué te sirve ahora decir que la amas? El día de nuestra boda, ¡te grabé en vivo y se lo mandé a Sylvie! ¿Sa
En esos días, Harold me llevó a recorrer Europa, sabiendo lo mucho que disfruto viajar. Lo tenía todo planeado: pasé horas entre las tiendas de lujo en París, me deslicé por las pistas de los Alpes como si fuera libre, y viví noches inolvidables en fiestas sobre yates en el Mediterráneo.En la cubierta del crucero, mirando el mar, me rodeó la cintura desde atrás y, con voz suave, me susurró al oído:—Si has decidido casarte conmigo, entonces tienes que vivir en mi mundo.Intentaba alejarme de todo lo del pasado, sin querer pensar en lo que había sido. Sin embargo, los chismes sobre Lilian seguían llegando a mis oídos, descontroladamente.Cuando los padres de Félix regresaron a Chicago, lo primero que hicieron fue ir a su propio hospital a revisar los registros médicos de Lilian. El padre de Félix descubrió que los resultados de sus pruebas mostraban claras señales de manipulación, y al profundizar en la investigación, la verdad salió a la luz.Lilian no tenía ninguna enfermedad termina
Esa misma tarde, cuando regresé a casa con mis padres, me encontré con una sorpresa. En la sala de estar, había dos personas sentadas: los padres de Félix, el señor Valentino y la señora Isabella. Mi asistente nos informó que ya llevaban un buen rato esperando.Mi madre suspiró suavemente, me acarició la mano y dijo:—Tu abuelo insistió tanto en enviarte a Chicago, y la familia Valentino nos prometió que te cuidarían. Pensábamos que tú y Félix estarían juntos hasta el final. Los Valentino te han cuidado mucho todos estos años, y ahora que vienen a vernos, no podemos rechazarles así de golpe.Me quedé en silencio por un momento y luego asentí, comprendiendo sus palabras.—Mamá, no te preocupes, yo me encargaré.Dicho esto, me dirigí directamente hacia la sala, caminando con paso firme y tranquilo. Cuando Donna Isabella me vio, sus ojos se pusieron rojos al instante.—Sylvie, ¿es cierto que... te vas a casar?No quería andarme con rodeos con alguien que siempre me había tratado con tanto
La familia Valentino tiene un control absoluto en el norte de Chicago, y los mejores hospitales privados no son más que fachadas para lavar dinero y llevar a cabo negocios ilícitos. Pero la familia Bonanno... esa sí que tiene poder global. Sus activos multiplican por varias veces los de los Valentino.Después de que Harold se encargara de Félix, me miró con una expresión rara, casi nerviosa.—Sylvie, mi amor, no te asustes por favor, normalmente no soy tan sádico.Vi su cara seria, ligeramente preocupada, y no pude evitar sonreír suavemente.—Creo que lo hiciste muy bien.Porque, sinceramente, con la personalidad de Félix, nunca habría dejado las cosas de esta manera. Y yo... ya estaba cansada de ese tira y afloja.Esa noche, Harold organizó una cena e invitó a los abuelos de ambas familias para cerrar los detalles de la boda. No se trataba solo de un compromiso, sino de una alianza entre dos grandes familias mafiosas.La cena tuvo lugar en el exclusivo club privado de la familia Bonan










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