El silencio de la habitación era denso y la despertó más que la luz filtrándose por las cortinas. Valeria despertó sintiéndose exhausta, con el cuerpo pesado y la mente en un torbellino. Había llorado hasta quedarse dormida, y el shock de la noche anterior había pasado a una fase de fría asimilación.
Se obligó a levantarse y se dirigió al baño. Mientras el agua caliente corría sobre su piel, luchó contra la avalancha de sus traumas pasados, negándose a permitir que la paralizaran.
Repasó las v