Habían pasado unos días desde aquella mañana interrumpida.
Valeria había decidido no preguntar más. Noah había resumido todo en que eran “problemas de familia”. Y aunque las dudas le quemaban por dentro, eligió callar. Había demasiado en su mirada como para empujarlo más.
Se había adaptado a la rutina. Esa semana entera le tocó a Noah trabajar en el proyecto de Aurora, lo que significaba pasar horas en el mismo espacio que ella.
Él siempre estaba ahí, como un obrero más, cargando sacos, cortand