Valeria palideció, tragando saliva, incapaz de encontrar una palabra. Sintió que el aire le quemaba en los pulmones.
William estaba allí, apoyado contra la pared, los brazos cruzados, con una expresión imposible de descifrar. No necesitaba palabras, su mirada decía que lo sabía todo.
—William… — dijo casi tartamudeando —¿Creí que ya todos se habían ido?
Él se acercó con paso lento, su mirada decía que sabía lo que había ocurrido ahí adentro.
Valeria trató de excusarse, pero justo en ese momento