Tras el beso, Eva y Luca intentaron mantener las distancias, aunque ambos sabían que era inútil. El aire en el rancho se había vuelto demasiado denso, cargado de una electricidad que parecía flotar en cada rincón, en cada mirada furtiva que intercambiaban sin querer. Eva se repetía a sí misma que aquel beso había sido un error, un impulso producto de la tensión acumulada y de la adrenalina que les provocaba la investigación. Pero, en el fondo, una parte de ella sabía que estaba mintiéndose.
Luc