Eva fue la primera en romper el silencio.
—Esto… esto no debió pasar.
Luca apoyó la frente contra la suya, aún jadeando.
—Claro que debió pasar. Llevamos demasiado tiempo negándolo.
Ella cerró los ojos, intentando recuperar el control. Su corazón latía como un caballo desbocado. Sabía que tenía razón, pero admitirlo sería rendirse a algo que aún le asustaba.
—No podemos —susurró, apartándose con un gesto brusco—. No ahora.
Él la observó con una mezcla de frustración y ternura.
—Tal vez no quier