Los días siguientes se convirtieron en un vaivén de sospechas y tensiones. Luca reforzó la seguridad del rancho, ordenando que los vaqueros vigilaran los accesos y revisaran cualquier vehículo extraño. Eva, mientras tanto, no dejó de investigar. Contactó discretamente con una fuente en Houston que le proporcionó más nombres vinculados a las apuestas clandestinas. Cada nombre era un posible enemigo, cada llamada anónima un recordatorio de que estaban en la mira.
Las noches eran las peores. A vec