Capítulo — Entre sombras y promesas
(Punto de vista: Sofía Rojas)
El pasillo del hospital era un mar congelado. Nadie hablaba fuerte, nadie se movía sin medir el paso. La tensión se respiraba como un humo espeso que se metía en la piel. Yo tenía las manos entumecidas, el corazón galopando, el cuerpo rendido de tanto esperar. Cada vez que se abría una puerta, que sonaba un teléfono, que pasaba una camilla, la esperanza y el miedo se encendían al mismo tiempo.
Fue en ese clima cuando apareció F