Capítulo 27 – El Silencio que Abraza
El sol se colaba entre las cortinas blancas del living como un visitante amable. La luz era tibia, sin apuro, como si también supiera que Sofía necesitaba esos amaneceres lentos, sin sobresaltos.
Sentada frente a la mesa, con una taza humeante entre las manos, ella leía por tercera vez un informe médico que había descargado la noche anterior. Sus ojos, despejados y azules, ya no llevaban el peso de las ojeras que la acompañaban semanas atrás. El cabello o