CAPÍTULO — EL ANILLO QUE SE PERDIÓ… Y LA VIDA QUE LLEGÓ
Ayden había organizado aquella cena con un cuidado casi supersticioso, como si temiera que, si movía un plato fuera de lugar o se adelantaba con una palabra, el destino pudiera cambiar de idea. La mesa estaba puesta desde temprano, las flores elegidas con calma, las copas alineadas como un ejército silencioso que esperaba el momento exacto de brillar. Había invitado a todos: sus padres, los abuelos de ambos, Carlos y Olivia, y también a Fa