Capítulo — El encuentro inesperado
Sofía entró al lobby del Hotel Montaldo con los latidos en las sienes, cada paso como un eco de furia contenida. El mármol brillante bajo sus zapatos, los candelabros encendidos a plena mañana y el murmullo de conversaciones elegantes no lograban disimular el nudo en su pecho. Lo había visto. Adrián, su Adrián, sentado con esa mujer, Irina, como si estuviera en un almuerzo inocente, riéndose, inclinándose hacia ella. Y encima, le había mentido.
Se acercó al