Mundo ficciónIniciar sesión“… Los besos y las caricias no se hicieron esperar, como suelen ocurrir ya en las últimas citas donde saboreábamos nuestros labios, al igual que nuestras hambrientas manos hacían traviesos recorridos sobre nuestros deseados cuerpos, pero me mantuve firme con el castigo a troncón.
En esta ocasión no estaba dispuesto a perderla, y no por ser un mal perdedor, sino por el simple hecho de que ahora conocía lo que un amor un







