Mundo de ficçãoIniciar sessão“… Con total lógica Talía estaba tan enojada como desesperada. Reacción que sabiéndola cierta me hizo hervir la sangre, de hecho, estábamos a escasos segundos de arremeter contra Cesar. Sin darme cuenta mis dedos presionaban frenéticamente las clavículas del delgado joven, cuando estaba a punto de estrangularlo. Sus ojos estaban casi fuera de sus órbitas, junto con los gritos de Rosa, los que no lograron calmar mi enfado







