Fueron cinco largos años de arrastrar esta situación.
—Entonces, cuando finalmente puedas casarte conmigo, cuando puedas llevarme con la cabeza en alto a la casa ancestral de los Ferrer, volveré a tu lado —dijo Camila con los ojos empañados—. No importa cuánto tiempo pase, esperaré.
Diego la miró fijamente:
—Si te he traído de vuelta es porque no tengo intención de dejar que te vayas otra vez.
Camila bajó de la cama del hospital y caminó lentamente hacia él.
Rodeó con sus brazos la cintura firm