Camila entreabrió la boca, totalmente atónita.
¿Por qué no podía?
Diego le acarició la cabeza:
—Lupe está en la residencia; tengo que volver.
Camila lo miró con decepción durante un buen rato antes de bajar lentamente la vista.
—Vendré mañana a primera hora —dijo él—. Y haré que Natalia venga a pedirte disculpas.
Camila levantó la cabeza de golpe.
—Esta noche dejaré gente para que te cuide en la habitación, así que no estarás sola —Diego ya lo había organizado todo meticulosamente—. Si necesitas