Luna la miró conmocionada:
—¿Incluso eres tú la que me consuela a mí? ¡Natalia, te acaban de tender una trampa!
Natalia restó importancia al asunto:
—No es la primera vez.
Ya estaba acostumbrada; no le importaba.
Se había vuelto inmune.
Esbozó una pequeña sonrisa:
—Todo sigue en pie, esta noche tenemos la fiesta de celebración. Luna, tengo que mostrar mi mejor versión; no puedo dejar que estas cosas me afecten.
—Eres una verdadera guerrera, Natalia.
Ella siguió sonriendo.
¿Qué mujer nace sien