La noche tan esperada por fin había llegado. Lilian se encontraba de pie frente al espejo de su dormitorio, casi incapaz de reconocer la imagen que le devolvía. El vestido que Daryl le había regalado se ajustaba con perfección a su figura, cayendo con gracia sobre sus hombros y deslizándose elegante hasta más allá de las rodillas. La tela brillaba suavemente bajo la luz, creando un aire de lujo sin resultar ostentoso.
Su cabello, que normalmente llevaba recogido de manera sencil