Capítulo 78
La sala se quedó en silencio de repente. Todos los invitados, que hasta hacía un momento charlaban animadamente, giraron la cabeza hacia ellos. Carlos sonrió con cinismo, como si disfrutara cada segundo en el que Lilian se convertía en objeto de burla.
—Es una mujer realmente aburrida —dijo Carlos en voz alta, asegurándose de que todos lo oyeran—. Ningún hombre querría estar con una mujer que no sabe complacer. Créedme, no merece ser de nadie.
Algun