—¿Estás enfadada? —preguntó Daryl en voz baja, sin apartar la mirada de Lilian.
Ella guardó silencio unos segundos, como si aún buscara las palabras. Sus mejillas ardían, el corazón le latía desbocado. Se mordió el labio inferior un instante antes de negar despacio con la cabeza.
—En absoluto… —susurró, la voz apenas audible entre las notas de la música.
Daryl sonrió aliviado, una sonrisa que hizo que sus ojos brillaran con más calidez.
—Menos mal… Aun así, te pido disculpas. Me he tomado una l