—¿No es muy tarde para que salgas ahora? —preguntó su madre, mirando el reloj en su muñeca sostenía a la bebé con cuidado—. Pensé que ya habíamos terminado por hoy.
Margaret se detuvo un segundo junto a la puerta del auto. Apretó el bolso contra su costado y respiró hondo antes de responder.
—Surgió algo urgente en la sucursal de la ciudad de al lado, mamá —dijo, tratando de ocultar los nervios en su voz—. Un problema que no puede esperar hasta mañana. No me voy a demorar.
Su madre la observó