Dos meses más tarde, la guerra parecía un recuerdo lejano.
Lucien estaba de pie frente al ventanal de su despacho cuando Gael entró sin hacer ruido. Las ultima semanas habían pasado en calma, todo parecía estar bajo control, y nada descontrolaba la paz de la pareja.
—Señor —anunció Gael con voz firme—. Es oficial. La banda de Antonio está completamente destruida. No hay estructura, no hay reorganización, no hay nadie reclamando su nombre en la zona.
Lucien no se giró de inmediato. Permaneció ob