El estruendo de la bomba sacudió la mansión como si la tierra misma se estuviera abriendo bajo sus cimientos.
La explosión estalló justo frente a la puerta principal. El impacto fue brutal. Las ventanas vibraron, los cuadros cayeron de las paredes y una onda expansiva atravesó el vestíbulo con furia devastadora. El mármol se resquebrajó. El aire se llenó de polvo, humo y esquirlas.
Antonio gritó al sentir el estruendo. El suelo se movió bajo sus pies y perdió el equilibrio. Su cuerpo cayó pesad