El viaje había sido agotador, pero al poner un pie en su ciudad natal, Margaret no pensó en descansar ni un segundo. Tomó un taxi y se dirigió directamente al hospital donde estaba ingresada su madre. El corazón le latía con fuerza, acelerado por la angustia y el recuerdo de todo lo que había dejado atrás.
Apenas cruzó el pasillo que conducía a la habitación, la vio. Su madre, frágil, recostada en la cama, lucía tan cansada, que Margaret no pudo evitar sentirse miserable al verla.
—Mamá… —su vo