Shaira respiró hondo antes de presionar el botón de reproducción.
La voz de Lorain llenó el cuarto una vez más, pero esta vez era diferente. No había excusas ni dramatismo. Sólo confesiones crudas.
“Lorain, ¿Tú sabes quien es el secuestrador?” Margaret preguntó tratando de persuadirla.
Lorain soltó una risa maliciosa.
“No hay ninguna información sobre ese secuestrador, porqué está muerto, Margaret, así como deberías estarlo tú”
“¿Y tú es quién está detrás de todo esto, verdad?”
“Así como lo oye