—¿Así como? —preguntó Lorain entre gritos, con la voz cargada de un veneno que parecía quemarle la garganta—. ¿Qué tipo de persona soy acaso? —Sus ojos ardían mientras lo miraba. —¡¿Es que no lo estás viendo Lucien?!
El eco de su voz se extendió por el sótano.
La respiración de Lorain era agitada, casi descontrolada, pero aun así volvió a escupir las palabras con rabia.
—Si yo no he sido más que una víctima en toda esta historia. La única victima que ha tenido que aguantar todo lo malo que la v