Lucien sostenía la copa de whisky entre los dedos, observando cómo el líquido ámbar se movía lentamente dentro del cristal. No la había probado todavía, pero el simple hecho de tenerla en la mano parecía darle la ilusión de que podía mantenerse en pie un día más.
Gael lo observaba desde el otro lado del despacho, apoyado contra la pared con los brazos cruzados. Había sido testigo de cada paso de la búsqueda, de cada hombre enviado, de cada pista falsa y de cada noche en la que Lucien no había d