Verdades a medias (2da. Parte)
El mismo día
Kazanlak
Arianna
Reconocía que confiar en Dominic me costaba más de lo que quería admitir. Ya había creído ciegamente en un hombre que no supo valorarme y me dejó heridas profundas, de esas que no se cierran con el tiempo. Incluso me arrebató la posibilidad de ser madre. Después de eso, volver a confiar no era sencillo.
Además, en nuestro mundo no existían las lealtades puras, solo el deseo de permanecer en la cima a cualquier precio. Dominic no era distinto. Era un líder de la mafia y, como todos ellos, siempre antepondría sus intereses. El amor no tenía lugar en ese juego. Por eso necesitaba escucharlo de sus propios labios. Necesitaba saber cuál era su vínculo real con esa escoria llamada Viktor Dragomir.
Lo que obtuve fue una respuesta práctica. Fría, incluso. Tenía algo de verdad, lo sabía. En este mundo también existían reglas no escritas para sobrevivir. Pactos incómodos, silencios necesarios. Y aun así, necesitaba algo más que lógica. Necesitaba la certeza de que