El mismo día
Moscú
Viktor
Novak era un traidor que debía desaparecer, no importaba si debía entrar a territorio enemigo para hallarlo, pero un sujeto como él era escurridizo, con la habilidad de esconderse entre las sombras, de burlar a mis hombres, de convertirse en una pesadilla y aun así esperaba que cometería un error o hallarlo en ese club Divinas.
Por supuesto apelaba a la eficiencia de Bogdan para deshacerme de ese problema. Ya había dado la orden, y era cuestión de días para tener un resultado favorable.
Mientras tanto, los burdeles, casinos, embarques de droga, todo funciona bajo mi mando, bajo mis reglas, porque aprendí que en este negocio no hay lealtades, ni aliados, solo tu instinto de sobrevivencia para seguir en la cima, por eso me ocupaba personalmente de los cabos sueltos.
Y ahí estaba en la bodega abandonada llena de humedad y óxido; el aire era tan espeso que se pegaba en la garganta. Caminé entre las sombras, arrastrando el sonido de mis botas como un verdugo que n