Su desesperación fue tanta que habló lo que en su corazón rebosó.
—Dios. Prometo alejarme de él para siempre. Pero no permitas que muera. Por favor. —su plegaria fue dicha con tanta fuerza de corazón. Que media hora después.
—Logramos estabilizarlo. —dijo el Galeno llamando la atención de Oli.
Ella levantó la mirada y luego cerró los ojos.
—Gracias Dios mío. —susurró. Se puso de pie escuchó con atención lo que en doctor le dijo.
Olí suspiró profundo. Dibujó una sonrisa en sus labios y habló.