Olí dejó su bolso sobre la silla, cruzó los brazos. Se sintió extrañamente consciente de su ropa sencilla, del cansancio en su rostro, de todo lo que había cambiado desde la última vez que Dominic la vio.
Hubo un silencio tenso. Denso. Cargado de pasado.
—Estás distinta —añadió Dominic con sarcasmos.
—No es algo malo. Solo… distinta.
Olí soltó una risa breve, sin humor.
—Eso suele pasar cuando la vida te pasa por encima.
Dominic inclinó la cabeza, estudiándola.
—Escuché cosas. —dijo con cuida