Capítulo 17. Sospechas
Leonardo
Me quedo mirando a Angelo fijamente, como si pudiera ver a través de él en busca de la verdad. Sé que me oculta algo. Lo conozco demasiado bien para notar el titubeo en su voz; así como el tic en su mandíbula que siempre ha hecho desde que ambos éramos niños y por accidente rompía mis juguetes.
«¿Ahora qué estás escondiendo, hermano? ¿En qué lío te has metido esta vez», pienso. Pero al final me doy por vencido y salgo de la habitación, dejándolo con la chica de turno que se revuelca e