Capítulo 16. Te tengo
Angelo
Me aseguro de que no haya ningún escolta a la vista cuando llegamos a mi casa, y aprovecho que es su cambio de turno para bajar a Emily del auto y atravesar el patio trasero con la esperanza de que sus alaridos no despierten a mis padres.
Ya me he metido en suficientes problemas últimamente como para añadir uno más.
—Vamos, Em… baja la voz, ¿quieres? —increpo, tratando inútilmente de callar a la rubia mientras la llevo a través de los pasillos a trompicones.
No sé qué demonios le dieron,