Mi mente divagaba de esto y de aquello; la razón seguía siendo la misma, aunque causada por diferentes personas.
La belleza de Zoe era una verdad absoluta; hasta Ryan lo sabía, y la había confesado hoy en mi cara. La mirada con la que la miró detonó mi alma en una explosión silenciosa capaz de arrasar con una ciudad entera. Si también me había animado antes a decirle a Ryan la verdad de mis sentimientos, ¿me hubiera mirado como la miró a ella?
Zoe era mi amiga. Debía contarle la verdad acerca d