Pasé todas las clases con esa misma tensión. El estrés estaba matándome. Me propuse evitar a cualquiera de los tres y lo logré con éxito, ya que por lo que quedaba del día no me tocaba ninguna otra materia más con ellos.
En los recesos hice mis tareas pendientes. Como no tenía El retrato de Dorian, descargué un PDF en mi celular para leer la historia. Debía trabajar con mi parte de la clase para, cuando nos tocara reunirnos, poder contribuir.
Después de que leí unas páginas, los párpados empeza