Me dirigí con pasos torpes a la casa. Mi hermanita Udri, me esperaba frente a la puerta, moviéndose de un lado hacia el otro; apenas me vió, dejó de dar vueltas y anunció mi llegada. Primero salió mi mamá y luego mi papá se asomó a la puerta para ver si era cierto.—Ven acá, niña, ¿qué te has creído, eh? —se acercó con una escoba—. ¿Estás planeando matar a tu padre y a mí, eh? ¿No te basta que te mantengamos?Al primer escobazo, corrí echándome a un lado para esquivar el golpe. Di vuelta a la casa huyendo de ella, pero ella me perseguía, gritando y lanzando golpes al aire con toda la intención de golpearme.Udri lloraba.Papá vociferaba a un lado que me dejara, pero ella no le prestó ni la menor atención. Continuó acusándome de odiarla y de querer matarla.—Mamá, para ya, deja que te explique.—¡¿Qué vas a explicar tú, pequeña ingrata?! —replicó.—¡Cleuris! ¡Ya deja a la niña!—¡Tú no te metas, James! Por tu culpa está así de malcriada —se detuvo, inclinándose a respirar con dificulta
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