Corrí de nuevo al armario buscando una prenda adecuada con la que pudiera vestirme. Las marcas en mi cuello no brillaban con la misma intensidad; sin embargo, todavía necesitaba maniobrar por culpa de ellas cada vez que salía.
Me puse un vestido, luego otro. Luego un pantalón holgado y otra blusa de cuello alto. Esta última fue mi elección más sensata. Después de vestirme, me sentí ridícula. No quería ir a la universidad vestida así teniendo mejores opciones, pero al final valía más preservar l