El ruido ensordecedor de la música en la casa de Marcos nos recibió desde antes de aparcar. Adentro de la inmensa casa, la mezcla de los diferentes perfumes estallaba en el aire junto con los olores a sudor. Y ni hablar del alcohol.
No lo planeé, pero los recuerdos de la última vez de lo sucedido con Eiden se aventaron en mi mente; incluso sentí que mi cerebro recordaba más de lo que pasó. Fue extraño.
Zoe giró el rostro repetidamente, moviendo su cabellera rubia por todos lados, tratando de