Por la mañana, como de costumbre, antes del desayuno un derroche de pasión no podía faltar en la cama de Sandro y de Ellie.
Sandro fue el primero en salir de la cama y tomar una ducha.
—Iré a la cocina, te espero allí —dijo Sandro viendo el cuerpo desnudo de Ellie adentrarse a la ducha.
Nita estaba allí ya, pero su semblante parecía de preocupación como si hubiese visto al mismísimo demonios. Sandro al mirarla no pudo evitar cuestionar qué cosa le sucedía.
—No es nada, no te preocupes —Respo