El timbre de la casa de Kelly no dejaba de sonar, eran las seis de la mañana, una hora inapropiada para que algún loco apareciera.
De mal humor se levantó de la cama y con fuerza gritó —Ya voy, ya voy. ¡Maldita sea! Son las seis de la mañana.
Kelly abrió la puerta y sus ojos se abrieron al ver a Ellie frente a ella, su semblante era deplorable, se veía que algo malo había sucedido, pero sin antes poder hablar, Ellie la interrumpió.
—¡Lo grabó! ¡Ese maldito lo grabó! —Ellie gritó tan fu