Alejandro condujo lo más aprisa que pudo para sacar a Eva de aquella embarazosa situación.
Mientras tanto, Eva continuaba derramando lágrimas. No era la humillación pública que vivió, era el hecho de que acababan de recordarle cómo veía la sociedad el amor de ella hacia Demian, todo aquello era una aberración.
Si Demian no la hubiese sacado del infierno en que vivía hace años cuando era niña, si ella hubiera aguantado vivir así hasta cumplir la mayoría de edad, ella hubiera podido externarle sus