Eva, al ver cómo aquel hombre trataba de controlar su molestia, sintió que no podía retirarse, así que se levantó y le sirvió un vaso con agua.
- Ten… Creo que lo necesitas… - dijo la chica acercándose al hombre que no miraba a ninguna parte.
- Eva… ¡Gracias! Pero no necesitas ser cortes conmigo, ya te he dicho, he dado la orden para que se dé por concluido tu contrato, así que ahora te pido que te vayas… - dijo el hombre, levantándose de su silla y caminando hacia el ventanal que había en la of