Alejandro vio cómo Eva se llevó las manos a la cabeza, en ese momento él quería acercarse, pero el reloj que le indicaba que las cámaras funcionarían nuevamente comenzó a vibrar. Él tuvo que volver a emitir la señal, para cuando reaccionó, Eva ya no estaba en el mismo lugar.
Él comenzó a buscarla y la encontró sentada en su cama, con las manos en la cabeza y moviéndose de arriba a abajo, ella repetía una y otra vez dos palabras.
- ¡Debo escapar! ¡Debo escapar!
Alejandro entendió perfectame